Luego de experimentar la muerte de algo, alguíb o pasar por una crisis no esperada, no todo se termina, sino que Dios nos presenta un desafío. Josué lo vivió luego de Moises Murio:

“Después de la muerte de Moisés, siervo del Señor, el Señor habló a Josué, hijo de Nun y ayudante de Moisés. Le dijo:  «Mi siervo Moisés ha muerto. Por lo tanto, ha llegado el momento de que guíes a este pueblo, a los israelitas, a cruzar el río Jordán y a entrar en la tierra que les doy.  Te prometo a ti lo mismo que le prometí a Moisés: “Dondequiera que pongan los pies los israelitas, estarán pisando la tierra que les he dado: desde el desierto del Neguev, al sur, hasta las montañas del Líbano, al norte; desde el río Éufrates, al oriente, hasta el mar Mediterráneo, al occidente, incluida toda la tierra de los hititas”.  Nadie podrá hacerte frente mientras vivas. Pues yo estaré contigo como estuve con Moisés. No te fallaré ni te abandonaré. Josué 1:1-5 NTV

El Desafío Divino Comienza y Descansa En Él.

No somos nosotros los que presentamos un desafió, sino Dios, quien nos desafía. A Josué ledijo: Porque ha muerto a Moises. Moises representaba una época, ambiente, modelo, estilo de vida. Pero a Josué le dice, “Por Tanto”, tú conducoras a este pueblo a la tierra prometida.

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