Sacude La Víbora.

En la noche oscura soplaba el viento en forma recia e inclemente a la orilla del mar.  La experiencia vivida en el naufragio  había sido supremamente traumática.  Era necesario calentarse mientras se ordenaban las ideas acerca de que nuevo paso tomar.  Que mejor que encender una fogata.  Mientras se arreglaba la leña y el fuego comenzada a devorar hambrienta los pedazos secos de madera, súbitamente una víbora huye de la leña encendida en el mismo momento en que Pablo terminaba de arreglar la hoguera y la serpiente se prende de la mano de Pablo. Mejor dejo que el mismo relato bíblico lo describa mejor que yo:
“Una vez a salvo, nos enteramos de que la isla se llamaba Malta. Los isleños nos trataron con toda clase de atenciones. Encendieron una fogata y nos invitaron a acercarnos, porque estaba lloviendo y hacía frío. Sucedió que Pablo recogió un montón de leña y la estaba echando al fuego, cuando una víbora que huía del calor se le prendió en la mano.  Al ver la serpiente colgada de la mano de Pablo, los isleños se pusieron a comentar entre sí: «Sin duda este hombre es un asesino, pues aunque se salvó del mar, la justicia divina no va a consentir que siga con vida.»

Pero Pablo sacudió la mano y la serpiente cayó en el fuego, y él no sufrió ningún daño.  La gente esperaba que se hinchara o cayera muerto de repente, pero después de esperar un buen rato y de ver que nada extraño le sucedía, cambiaron de parecer y decían que era un dios. 
 Cerca de allí había una finca que pertenecía a Publio, el funcionario principal de la isla. Éste nos recibió en su casa con amabilidad y nos hospedó durante tres días. El padre de Publio estaba en cama, enfermo con fiebre y disentería. Pablo entró a verlo y, después de orar, le impuso las manos y lo sanó.  Como consecuencia de esto, los demás enfermos de la isla también acudían y eran sanados.  Nos colmaron de muchas atenciones y nos proveyeron de todo lo necesario para el viaje”. Hechos 28:2-10.
A veces en la vida nos sentimos apesadumbrados porque una víbora parece haberse apoderado de nuestras finanzas, nuestras relaciones, nuestras propiedades, trabajo o iglesia.  Qué podemos hacer?  Lo mismo que hizo Pablo. Pero, dividamos por un momento este relato bíblico en lo que yo llamaría tres etapas de la víbora: Antes de la víbora, con la víbora en la mano y después de la víbora.
ANTES DE LA VIBORA:
Si leemos el capítulo 27 de Hechos encontramos que Pablo se encontraba en un barco. Era llevado como prisionero a Roma y en medio del mar se desata una tempestad. Hechos 27:14-19 dice: “Poco después se nos vino encima un viento huracanado, llamado Nordeste, que venía desde la isla.  El barco quedó atrapado por la tempestad y no podía hacerle frente al viento, así que nos dejamos llevar a la deriva.  Mientras pasábamos al abrigo de un islote llamado Cauda, a duras penas pudimos sujetar el bote salvavidas.

Después de subirlo a bordo, amarraron con sogas todo el casco del barco para reforzarlo. Temiendo que fueran a encallar en los bancos de arena de la Sirte, echaron el ancla flotante y dejaron el barco a la deriva.  Al día siguiente, dado que la tempestad seguía arremetiendo con mucha fuerza contra nosotros, comenzaron a arrojar la carga por la borda. Al tercer día, con sus propias manos arrojaron al mar los aparejos del barco.  Como pasaron muchos días sin que aparecieran ni el sol ni las estrellas, y la tempestad seguía arreciando, perdimos al fin toda esperanza de salvarnos”.
Vemos que antes de la experiencia con la víbora una tempestad los abrazó en el mar. Perdieron hasta la esperanza de sobrevivir. Hay momentos críticos en nuestra vida que parecen una espiral. Una secuencia de hechos nos sorprenden. Hasta casi perdemos la esperanza de poder continuar.  Sorprendentemente Pablo trasmite un mensaje de esperanza a la tripulación angustiada con estas palabras:
“Anoche se me apareció un ángel del Dios a quien pertenezco y a quien sirvo,  y me dijo: “No tengas miedo, Pablo. Tienes que comparecer ante el emperador; y Dios te ha concedido la vida de todos los que navegan contigo.”  Así que ¡ánimo, señores! Confío en Dios que sucederá tal y como se me dijo. Sin embargo, tenemos que encallar en alguna isla.» Hechos 27:24-26.
En medio de la angustia Dios puede enviar ángeles para animarnos y para que animemos a otros. La esperanza para los angustiados presos y guardianes fue como oxigeno a sus vidas. Naufragaron, pero la promesa de Dios se mantuvo. Sus vidas no perecieron. Es lo mismo contigo y conmigo. Dios en medio de las tempestades de la vida nos dirá: “Se perderá el barco, el trabajo, el dinero, la salud o algo preciado pero nada les tocará internamente porque yo les sostengo.
“En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento”. Albert Einstein (1879-1955) Científico alemán nacionalizado estadounidense.

CON LA VÍBORA EN LA MANO.
Y acá aparece un nuevo ingrediente. Luego se llegar a una isla como náufragos. Habiendo sorteado las vicisitudes de la vida que los amenazaba encienden una fogata. Estaban respirando profundo y con el alma un tanto aliviada cuando Pablo arreglando la fogata es sorprendido por una víbora. No solo fue mordido, sino que la víbora se prendió de su mano. Haz estado en medio de una cadena de eventos que parece que no se rompe?. Una cosa detrás de la otra?  La serpiente era altamente venenosa. Qué hacer?. Pablo sacude la víbora y ella cae al fuego.

Hay momentos en la vida en que tenemos que decidir si nos quedamos frustrados llorando y esperando que el telón se cierre o si decidimos sacudir nuestra mano. Los que miraban comenzaron a decir que la maldición perseguía a Pablo, pero el no prestó atención a esto. Muchos estarán viendo lo que sucede y no dejarán de decir: “Algo errado hay con esta persona”  “Una cosa tras la otra”. Palabras que nos paralizan. Pero lo mejor no solo es sacudir la mano, sino también la mente, la actitud y dejar florecer la fe y la esperanza. No importa cuantas víboras se prendan de tu mano. Dios no te llamó para ser consumido por las víboras de la angustia, la desesperanza y la duda, sino para sacudirla.
“Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento”. Viktor Frankl (1905-1997) Psiquiatra y psicoterapeuta austriaco.

DESPUES DE LA VIBORA.
Esta es la parte más hermosa. Cuando la gente esperaba que Pablo muriera, porque ya ellos conocían la historia con esa clase de víboras y al ver que eso no sucedía cambiaron de opinión. Ya Pablo no era para ellos una maldición sino que lo vieron como un dios. Publio el funcionario de la isla llevó a Pablo a su casa porque su padre estaba enfermo. Pablo el Naufrago entró a la casa y oró por el padre de Plubio y el milagro sucedió y el pasaje dice: “Como consecuencia de esto, los demás enfermos de la isla también acudían y eran sanados.  Nos colmaron de muchas atenciones y nos proveyeron de todo lo necesario para el viaje”.

Un avivamiento sucedió y la provisión que necesitaban para seguir llegó. Esto realmente tiene que animarnos.  Luego que sacudas la víbora de tu vida entenderás que en el plan de Dios cada cosa que sucede se convierte en una gran puerta de oportunidades abiertas. Todo un avivamiento se derramó en la isla y no solo Dios se glorificó sino que lo que ellos necesitaban para continuar les fue provisto. Amado, no es lo que sucede antes de la víbora ni cuando tenemos nuestra mano atrapada por una serpiente, sino nuestra actitud en estas dos fases lo que hará que Dios se glorifique.

Muchos están aún llorando lo que perdieron en la tempestad, otros esperando la muerte porque la serpiente los atrapó. Hay alguien dentro de nosotros que nos desafía a mirar más allá de la tempestad y la víbora para contemplar con ojos de asombro y brillo de alegría que hay alguien más poderoso que la tempestad y más determinante que la víbora, listo para entrar en acción abriendo las ventanas de los cielos y derramar su buen tesoro para hacer prosperar la obra de nuestras manos. Mira tus manos. Que tiene? Una víbora? Sacúdela. Que tienes en las manos? Nada porque la tempestad  lo arrebató todo? Sacúdelas y estés listo para ver que Dios está a punto de llenarlas. Pero más importante que las manos llenas es que veas como Dios puede usar esas manos vacías hoy y con cicatrices de mordida de víbora para que Dios sane enfermos, haga milagros y des caricias de esperanza.

Nada se acabará hasta que Dios haga contigo lo que ha determinado hacer. Tu actitud es la que cuenta ante la nueva etapa de tu vida.
“Cuando no se puede lograr lo que se quiere, mejor cambiar de actitud”. Publio Terencio Afer (195 AC-159 AC) Autor cómico latino.

Sacude tu mano..arroja la víbora al fuego y camina con firmeza hacía un nuevo amanecer en tu vida.
Que Dios te ayude en este nuevo amanecer.
Es el deseo de su hermano y amigo
Dr. Serafín Contreras Galeano.

www.serafincontreras.com

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2 Comentarios en "Sacude La Víbora."

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Alva
Visitante
Alva

Muy bueno esposo mio. Dios me lo siga llenando de sabiduría.

Olga Esther Roa Cervantes
Visitante
Olga Esther Roa Cervantes
En nuestra vida siempre habrá etapas que nos marcaron…depende de nosotros permitir que situaciones adversa nos ahoguen o nos sirvan para salir adelante. Cuando ponemos nuestra vida en manos de Jesús EL, va más allá, a lo esencial…al sustrato íntimo de la persona “todo es don, todo es gracia” el hombre que no sea capaz de admitirlo, andará en el error, en la mentira y a merced de los impetuosos vientos….el que está en la verdad con la que nos vemos a nosotros mismos delante de Dios… por sí mismo el hombre es polvo, viento…nada. Por la gracia de Dios… Leer más »
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