Visión De Contentamiento

Cuanto contentamiento hay en tu vida.

 

Es el contentamiento un ingrediente diario?

Una vez un shah viajaba en su palanquín por el pueblo, mirando por la ventana a la gente apresurada.  De repente vio a un encantador monje sentado en medio de la multitud, que sonreía y se veía feliz por alguna razón.  El monje vestía pobremente y excepto por el platillo de las limosnas y un mapa, no tenía cosa alguna con él.  El shah le pasó al lado y pronto lo olvidó.

 

 

Después de unos días, el shah tuvo que pasar por el mismo lugar de nuevo y nuevamente vio al mismo monje completamente feliz, durmiendo de manera apacible.

Al día siguiente, el shah tomó la misma ruta a propósito para ver si el monje estaría en su lugar y de nuevo la imagen fue la misma.  Intrigado, el shah iba por el mismo camino casi todos los días y en cada ocasión hallaba al monje con la misma actitud.

 

 

Finalmente, incapaz de soportarlo más, el shah bajó de su palanquín y se dirigió al monje imperturbable con estas palabras: “¿Por qué estás siempre sonriendo?  Casi todos los días te veo aquí y parece que estuvieras absolutamente feliz”.

 

 

“Así es, mi señor”, dijo el monje sonriendo.

El shah quedó sorprendido y preguntó: “¿Por qué estás feliz?  ¿Tienes algún dinero?”

“No tengo nada, mi señor.  Tal vez durante el día, me llega algo para comida”.

 

 

“¿Tienes un hogar o una familia?”

“Ni una ni la otra.  Voy por el mundo como el viento”.

“Entonces tal vez tengas buena salud?”
“En realidad no, mi señor, por el frío de la noche mis huesos me duelen y casi he perdido todos mis dientes”.

“Entonces qué te hace tan feliz?  Dime; tal vez tu receta para la felicidad me será útil… lo tengo todo pero soy infeliz”.

 

 

“Dios nunca envía más desafíos a una persona de los que pueda resistir.  Y carga a una persona únicamente con aquellas circunstancias que, en el momento, son las más útiles para su desarrollo.  Las circunstancias en las que la persona está es el lugar para la espiritualización.  Acepto que lo mejor para  mí es lo que soy, donde estoy y lo que me está pasando.

 

Lo acepto con gratitud y una sonrisa, si es necesario con resistencia y paciencia y, de ser posible, intento comprender lo que Dios me quiere decir con ello y en qué dirección debiera moverme en mi desarrollo.  Reconocer todo esto no me hace absolutamente feliz pero me deja ver un horizonte claro delante de mí, libre de las cortinas lluviosas y lleno de la luz gloriosa de estar al tanto”.

Fuente: www.inspirationalstories.eu/stories/

La narración de hoy—que claramente hace eco de la enseñanza bíblica del contentamiento—nos anima a valorar lo que es realmente importante en la vida y no como una expresión de escapismo o negación de la realidad.

 

 

Más bien somos llamados a reconocer que Dios siempre está a nuestro lado y que nos suple todas nuestras necesidades, aunque no siempre lo percibamos así en el momento.  Y cuando ese reconocimiento es de corazón, podemos afirmar nuestra fe y confianza en su provisión.  Que así sea en la vida de cada uno de ustedes y que Dios les continúe bendiciendo.

Raúl Irigoyen
Pensamiento del Capellán

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