Heridos En Las Relaciones…Sanados en ellas.

Heridos en las relaciones y sanados en ellas

 

“Yo no confió en nadie, todos quieren sacar provecho de mi”. Esa frase retumbó en mis oídos mientras escuchaba atentamente en mi oficina de consejería a una elegante joven con su rostro lleno de lágrimas. Le dije: “Hay gente cercana a ti que sin duda te ama y quiere lo mejor para ti”. Suspiro profundamente y me dijo entre sollozos. “No, usted no sabe lo que he sufrido, quiero estar sola el resto de la vida”.

 

 

Todos en algún momento de la vida hemos sido heridos en las relaciones y la verdad es que la única manera para ser sanados es a través de las relaciones.

Dios nos creó para conectarnos con él y con la gente alrededor nuestro. Nuestro cerebro y alma están diseñados y cableados para hacer conexión en dos maneras. Primeramente, con Él y en segundo lugar con la gente. Los científicos ya han demostrados que nacimos para el apego sano y constructivo.

 

 

“La neurociencia ha demostrado el valor del enlace cerebro a cerebro entre un bebe y madre.

Nuestras conexiones neurológicas se sincronizan con nuestras conexiones relacionales en una intrincada danza cableando nuestras experiencias relacionales dentro de los circuitos del cerebro”. Daniel Segel. El Desarrollo de la mente.

 

 

Génesis 1:26 dice que “Fuimos creados a la imagen de Dios” y esto significa ser como Dios o para reflejar a Dios y su naturaleza y Él es profundamente relacional. Lo vemos en una “Unicidad” de la trinidad y luego interactuando con el primer hombre y la primera mujer”.

El Señor Jesús lo expresó de esta manera: “Él da vida eterna a cada uno de los que tú le has dado.  Y la manera de tener vida eterna es conocerte a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú enviaste a la tierra”. Juan 17 2,3.

Expresado está en este pasaje que la manera de tener vida es conocer a Dios y a Jesucristo y eso es Relaciones.

 

 

El vacío humano es fuerte. Aislado, desconectado y frustrado me sentí en mi niñez hasta que sorprendido quedé cuando el amor dulce y eterno de Dios me abrazó y descubrí en el camino que eso tenía que traducirse en las otras relaciones.

¿Quizá digas, entiendo que la relación con Dios si es vital, pero porque tengo que trabajar mis relaciones con los demás cuando he sido profundamente herido?

 

 

El Señor Jesús te contesta de esta manera cuando expresó esta declaración a un fariseo que deseaba vivir en plenitud: Jesús contestó: —“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente”.  Este es el primer mandamiento y el más importante.  

 

Hay un segundo mandamiento que es igualmente importante: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.

No hay una tercera opción. Solos estas dos.

 

 

Reflejamos la imagen de Dios al ser completamente relacionales. Esas relaciones se profundizan, te sanan, te seleccionan, te purifican y te llevan a hacer la clasificación correcta de las mismas, abrazando las relaciones sanas y maduras y sabiendo poner límites a las tóxicas, enfermizas y dañinas. Eso es el proceso relacional y el paso dado es hacía la madurez del alma.

 

 

Maduramos, crecemos, nos desarrollamos y cambiamos a través de las relaciones y descubrimos en el proceso que muchas de las conductas auto destructivas, adictivas y enfermizas en nosotros se deben a el aislamiento que hemos abrazado por haber sido heridos en las relaciones, pero que ahora en Cristo podemos atrevernos a explorar nuevos horizontes relacionales.

 

 

“Pues Cristo mismo nos ha traído la paz. Él unió a judíos y a gentiles en un solo pueblo cuando, por medio de su cuerpo en la cruz, derribó el muro de hostilidad que nos separaba.  Lo logró al poner fin al sistema de leyes de mandamientos y ordenanzas.

 

Hizo la paz entre judíos y gentiles al crear de los dos grupos un nuevo pueblo en él.  Cristo reconcilió a ambos grupos con Dios en un solo cuerpo por medio de su muerte en la cruz, y la hostilidad que había entre nosotros quedó destruida”. Efesios 2:14-16.

 

 

Vamos,  levantémonos del piso de conmiseración y aceptemos el desafío de entrar nuevamente en el terreno de las relaciones sanas, porque finalmente fuimos creados para eso.

“No es lo que me quitaron sino lo que puedo recuperar en el nuevo sendero de la plenitud de vida que Dios ha puesto en mis manos”.

 

 

Dr. Serafín Contreras Galeano.

Profesional Pastoral en Adicción Sexual.

Certificado por el Instituto Profesional Internacional

Del Trauma y Adicciones. USA.

www.serafincontreras.com

[email protected]

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