El hijo de un policia, de un  médico de un bombero no tiene la misma situación que el hijo de un pastor.

 

Muchas son las presiones que están sobre los descendientes de quienes sirven a Dios.  A veces un dilema se cierne en la cabeza de  un hijo de ministro.

 

Papá y Mamá que están en el ministerio cristiano pueden exigir demasiado de esa niña o ese niño.  La congregación muchas veces se torna cruel y tienen expectativas muy altas de ellos.

 

No olvidemos que a la larga son hijos tan “normales” como los de cualquier creyente.

 

Una cosa es enseñarles a vivir los principios bíblicos que son aplicables a cualquier hijo de cualquier persona y otra es imponer cargas que se tornan no llevaderas para esos niños o adolescentes.

Necesitamos no solamente ponerlos a ellos en el lugar donde en realidad necesitan estar sino también preparar a la iglesia o congregación para que no esperen de ellos más de lo que es necesario.

 

Ivan Lazarec, cuyos padres son pastores en  Argentina nos representa la voz de muchos de los descendientes de ministros a lo largo y ancho de América Latina.

 

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