Protegidos y Guardados

La protección divina nos sostiene. No estamos a la deriva. Su mano nos dirige y nos protege.

“Pero los que vivimos en la luz estemos lúcidos, protegidos por la armadura de la fe y el amor, y usemos, por casco, la confianza de nuestra salvación”. 1 Tesalonicenses 5:8

El solo hecho de ser hijos de Dios ya eso nos garantiza una protección especial y una seguridad de que aún el pecado que nos rodea está limitado.

“Sabemos que los hijos de Dios no se caracterizan por practicar el pecado, porque el Hijo de Dios los mantiene protegidos, y el maligno no puede tocarlos”. 1 Juan 5:18

No estamos abandonados.  Hay un norte claro para seguir y un sendero marcado para darnos la protección requerida. Lo que él anhela es que mantengamos nuestros pies en el camino marcado sin salirnos ni a la derecha ni a la izquierda.

“Sé fuerte y muy valiente. Ten cuidado de obedecer todas las instrucciones que Moisés te dio. No te desvíes de ellas ni a la derecha ni a la izquierda. Entonces te irá bien en todo lo que hagas.  Estudia constantemente este libro de instrucción. Medita en él de día y de noche para asegurarte de obedecer todo lo que allí está escrito. Solamente entonces prosperarás y te irá bien en todo lo que hagas.   Mi mandato es: “¡Sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni te desanimes, porque el Señor tu Dios está contigo dondequiera que vayas” Josué 1:7-9

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