Un ejército pacifico y unido que crea en el valor de las pequeñas cosas.  Gente que construya la historia y no se deje arrastrar por los acontecimientos.

Corazones Desarmados

Más corazones desarmados, en un mundo lleno de guerras.  Almas magnánimas en una sociedad interesada.

Espíritus fuertes para un siglo de mediocridades.  Más trabajadores y menos personas que critiquen.

Más ciudadanos que digan: “Voy a tratar de hacer algo”, y menos que se contenten con: “Es imposible”.

Audacia

Un número mayor de audaces que se lancen al fondo del problema para resolverlo y un número menor de fatalistas acomodados en la omisión.

Más amigos que se arremanguen con nosotros, y menos demoledores que apunten solo defectos.

Más gente que almacene esperanza, y menos frustrados que acarreen toneladas de desánimos.

Perseverancia

Más personalidades que perseveren y menos colegas que comienzan y nunca acaban.  Más rostros sonrientes y menos frentes nubladas.

Más compañeros bien asentados en la realidad y menos soñadores pendientes de las ilusiones pasajeras.

Necesitamos con urgencia, sin falta: un mundo en manos  bienhechoras encendiendo una luz, para iluminar el pesimismo de la multitud.  Un fósforo en la mano… pequeño, ¡pero tan importante!  Pequeño, insignificante, ¡pero como ilumina disipando la oscuridad!

Autor Desconocido

Se Necesita

La lista de “se necesita” resulta realmente interesante.  El problema mayor consiste en que somos muchos los que hacemos listas similares a esta, buscando que Dios y los demás contribuyan a llenar el vacío que exponemos, cuando en realidad debiésemos abrirnos a las posibilidades de ser nosotros la respuesta al “se necesita” de tantos otros que nos rodean.

Dios en nosotros es esperanza de cambio y bendición—no sólo para nosotros mismos—sino para los demás.
Atrevámonos a ser instrumentos de bendición en las manos del Señor.
Adelante y que Dios les continúe bendiciendo.

Raúl Irigóyen
El Pensamiento Del Capellán