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Saber Vivir

Saber vivir

 
“Yo he venido para que tengan vida y vida en abundancia” Juan 10:10

 
Todos vivimos pero no todos saben vivir. Vivir es una esencia que involucra entender de donde vengo, para donde, quién soy y lo que tiene valor para mí.

 
El Japonés Konosuke Matsushita, emprendedor , empresario y fundador de Matsushita Electronics y de PH Institute dijo en una ocasión: “ El destino está sencillamente fuera del control humano ya que Dios solo sabe cuánto tiempo ha de vivir cada uno de nosotros, sin embargo esto no quiere decir que no haya nada que podamos hacer al respecto. Dependiendo de nuestro estado de ánimo y de nuestra manera de vivir podemos modificar nuestro destino para bien o para mal.

 

Yo diría que existe por lo menos un 10 % de margen para la intervención humana. Hace falta un esfuerzo concienzudo para poder vivir mucho en un estado de salud óptimo. No obstante con vivir mucho simplemente, cada ciudadano de edad debe ser capaz de gozar de su vejez y pasar el resto de su vida con plenitud y con un sentido de dignidad” Konosuke Matsushita.

 
Es clave entender esta verdad. Nuestro Señor Jesús nos dijo que su propósito es que vivamos y vivamos abundantemente. Eso es plenitud. Hay tantas cosas en la vida que abrazar, que observar, que amar y saborear que cada minutos perdido contemplando lo que nos desgasta es una malísima inversión.

 
Nuevamente la palabras del empresario Japonés Matsushita me hacer reflexionar en mis fibras internas. Él dijo esto: “ A fin de vivir con la conciencia de que se tiene un objetivo, uno necesita algún trabajo “sin terminar” que llevar a cabo. Sé que nos queda un largo camino que recorrer para realizar siquiera una fracción de nuestra grandiosa visión, pero si Dios quiere, estoy decidido a dedicar el resto de mi vida a llevar mi trabajo sin terminar hasta al menos una pulgada más cerca de su término”. Konosuke Matsushita.

 
Retomo esas palabras de Matsushita y las uno con las de mi Señor Jesús: “Vine para que tengan vida y esta sea en abundancia” y entonces se electriza mi espíritu, se abra mi mente, se expande mi voluntad, mis manos se crispan, mi ojos se aclaran, mi oxígeno se multiplica y mi fe se estremece porque quiero que esa vida abundante en Dios llego al menos una pulgada más cerca de su término.

 
Con amor de su hermano y amigo:

 
Serafín Contreras Galeano.
www.serafincontreras.com