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Oración Para Proyectos Fructíferos. (Tercera Parte)

Oración Para Proyectos Fructíferos. Parte 3.

 

En La Segunda Parte hablamos de que  una oración para Proyectos fructíferos necesita ser una oración de fe en acción, en esta tercera parte abordaremos otros elemento: La Oración Es Para Inconformes.
Hay quienes viven en un conformismo que toca con la resignación. Pablo dice: “No os conforméis a este siglo sino que transformaos mediante la renovación de nuestro entendimiento”.  Romanos 2:2

La oración no es para gente conforme. Si usted está conforme o resignado con el estado de las cosas que hay en su vida, con el estado y la forma en que está su matrimonio, con la situación que está viviendo con sus hijos. Si usted está conforme o resignado con lo que ya tiene, así sea abundante, este mensaje de la oración no es para usted.
La oración es para gente inconforme, personas que a pesar de ver las circunstancias, se atreven a pensar que la oración puede cambiarlas.
¿Qué había dejado de suceder en Israel hace más de tres años y medio? Había dejado de llover. Después de tres años y medio se les había convertido en una costumbre y, tal vez, pensaban: “Eso se debe a que en Israel andan fumando mucho y destruyeron la capa de ozono o usan muchos productos en aerosol”.
No, Elías no se conformó con lo que había, él dijo: “Bueno, ya dejó de llover, ahora tiene que volver a llover y no tiene que llover para mí sólo, va a llover aún para los que no están pidiendo que llueva”.
Cuando usted ora no puede pretender que la bendición sea sólo para usted, su bendición tiene que mojar aún hasta los que no oran.
La oración es para gente inconforme.
Las Escrituras dicen que Elías tenía un criado.
“Ve y mira hacia el mar, le ordenó a su criado. El criado fue y miró, y dijo:“No se ve nada””. 1Reyes18:43

 

Allí, en el monte Carmelo, le ordenó a su criado que fuera y mirara hacia el mar. Así que el criado fue y miró y dijo: “No se ve nada”. Elías empezó a orar y no veía nada, así como usted empieza a ver la situación de su matrimonio y no se ve nada, ora una vez y va a ver la situación de su empresa y manda a alguien para que vea y no se ve nada. Siempre encontraremos personas como este criado de Elías que no ven nada, pero las personas que le presentamos proyectos a Dios, es porque vemos más allá.
Hay que ver más allá. Usted tiene que ver el futuro, no puede conformarse con el esposo que tiene, ahora, Dios no se lo va a cambiar, sino que va a cambiarle la forma de ser, le va a cambiar su genio. Usted no se puede conformar con la situación financiera que tiene, porque si usted está conforme con lo que tiene, así sea aridez, ¿para qué va a cambiar?
La oración es para inconformes.
Debo estar tan inconforme con las situaciones que me rodean como para ir y meter la cabeza entre las rodillas y decir: “De aquí no me levanto hasta que esto cambie”. Elías le ordena al criado que vuelva a mirar porque es un hombre de fe. Seamos como Elías, no podemos vivir de la fe prestada. Los que le presentamos proyectos a Dios, es porque vemos más allá. Dios no tiene preferidos, Dios tiene gente que ora. El mismo Jesús dice: “¿Será que cuando yo vuelva hallaré fe en la tierra? (Lucas 18:8)”. Y esto está en un contexto de oración porque habla de la viuda, de la mujer que le pedía al juez injusto que le hiciera justicia y del juez injusto que ni creía en Dios ni respetaba a nadie, pero por la forma insistente de esta mujer, le hizo justicia. Y Jesús agrega: “Cuanto más su Padre que está en el cielo dará cosas buenas a los que le pidan”.      Mateo 7:11

 

Todos pensamos que Dios es justo. Claro que es justo, lo que pasa es que nos damos por vencidos y pensamos: “No se ve nada”.
“Siete veces le ordenó Elías que fuera a ver,…”.  1Reyes 18:43
No basta con ir a ver sólo una vez y resignarse porque no se ve nada. Debemos ir mil veces, si es necesario.  Puedo imaginarme al criado pensando en lo loco que estaba su señor y obedeciéndole de mala gana, mientras Elías oraba sin cesar.
Dios no tiene preferidos,
Dios oye a los que oran.
Seguiremos  en la Cuarta Parte de Este Tema.
Que Dios te siga llenando de su paz.

John Freedy y Ruth Betancurt.